Esta mañana, el clima tenía muy mala pinta, no paraba de llover. Sin embargo, cuando estábamos preparados para salir, el día comenzó a despejarse. Los primeros 17 km no fueron muy difíciles, y además tuvimos un viento de cola que nos empujaba mientras bordeábamos el lago Wanaka. Después de una larga subida, llamada "el Cuello", llegamos al lago Hawea. El paisaje cambió por completo. Dejamos atrás los bosques y las montañas alpinas y entramos en país distinto, que se parecía a Escocia. Paramos a comer y notamos que Ella no estaba bien: tenía fiebre. Inmediatamente subimos a la bicicleta para llegar cuanto antes a Hawea, pero los últimos 20 km fueron más duros de lo esperado. Hay unas cuantas rampas empinadas en los alrededores del lago y nos costó mucho superarlas. Cuando estábamos a tan solo 9 km de nuestro destino, Ella comenzó a quejarse y no la pudimos dejar más tiempo en el carro. Hicimos autostop durante un rato, hasta que una pareja de California llevó a Vanessa y a Ella a la ciudad. Dejamos la bicicleta de Vanessa en la cuneta y yo pedaleé hasta Hawea.
La misma pareja me volvió a llevar hasta el lugar donde habíamos dejado la bici de Vanesssa y volví a la ciudad. Cuando llegué al motel, Vanessa había reservado una bonita habitación con unas vistas espectaculares al lago. Ella llegó a tener 38,7º de fiebre.
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