miércoles, 20 de enero de 2010

De Pleasant Flat a Makaroa

Después de nuestra lucha con los insectos, recogimos nuestras cosas tan pronto como pudimos, pero ¿nos iban a dejar tranquilos aquellos cabroncetes? ¡Ni hablar! Siguieron ávidos de sangre. Comenzamos a las 10.15 esta mañana, temiéndonos lo peor. Los primeros 5 km fueron fáciles, pedaleando bajo una fina lluvia. Después, la carretera comenzó a empinarse hasta que llegamos al puente Gates of Haast. Cruzar el puente en bicicleta es una experiencia sensacional, realmente impresionante, con todas aquellas montañas nevadas. Después del puente, la pendiente es tan fuerte que tuvimos que parar, tras intentar recorrer unos 500 metros. Las caravanas casi no podían subir y nosotros empujábamos las bicicletas cuesta arriba. De vez en cuando, yo intentaba pedalear, pero no conseguía recorrer más de 100 metros, hasta que conseguí ganar algo de distancia con respecto a Vanessa. Dejé la bicicleta y bajé a pie a ayudarla a arrastrar la suya. Unos 2 km más arriba, la pendiente vuelve a suavizarse y durante los siguientes 10 km pudimos seguir… hasta que llegamos a otra rampa empinadísima de 1,5 km y comenzamos a temblar, pero finalmente logramos superarla sin bajarnos de la bici. Después de ese tramo, la carretera es relativamente llana hasta el Haast Pass. ¡Lo conseguimos! Toda la ascensión discurre por un paisaje realmente espectacular. La bajada a través del bosque también fue increíble.

Comimos en Cameron Flat y continuamos hasta Makaroa, en medio de una lluvia intensa. En Makarao alquilamos una cabaña, donde estamos ahora mismo, disfrutando de una cerveza fría y un entorno libre de insectos. ¡Salud!

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