Ayer, solo recorrimos 28 km, pero al llegar a Ross, el destino nos llevó a encontranos con Lisa, que había viajado en bicicleta por todo el mundo con su marido vasco, Xabi. Nos quedamos con ellos en su casa en Ross y lo pasamos muy bien. Hicimos una barbacoa, pasamos la noche en una caravana en el jardín y, a mitad noche, Vanessa y yo tuvimos que levantarnos a hacer pipí… toda una suerte, porque de otro modo no hubiésemos visto el espectáculo de estrellas en el cielo… ¡increíble!
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