domingo, 3 de enero de 2010

De Murchison a Lyell

El día 1 de enero nos levantamos con una enorme resaca y habiendo dormido solo cinco horas. Aún así, decidimos montarnos en la bicicleta. Llegamos hasta Lyell, un recorrido más bien fácil, cuesta abajo y con el calorcillo del sol. El camping DOC de Lyell se encuentra en medio de un paisaje espectacular. Llegamos temprano, así que salimos a caminar a las montañas durante unas dos horas. Los bosques en este lugar son increíbles, exhuberantes, de un verde intenso, y muy húmedos, con pequeñas cascadas que descienden desde lo alto de las montañas. Un ejemplar de Weka, una especie de pájaro local, se pasó el día entrando y saliendo de nuestra tienda, buscando comida. Ella lo persiguió hasta que el pajarito se cansó y desapareció.

Al comenzar la tarde, el viento empezó a soplar y nos fuimos pronto a dormir. Sin embargo, nos despertamos a causa del estruendo de una intensa lluvia, sin poder pegar ojo durante la mayor parte de la noche. El sonido de la lluvia al golpear la tienda era muy fuerte, realmente impresionante.

Al despertarnos por la mañana, nos encontramos con un panorama desconcertante. La lluvia, que seguía cayendo con fuerza, había convertido en un lago la parte delantera de la tienda, y el agua comenzaba a entrar en la parte posterior. Rápidamente recogimos el equipaje y lo escondimos en un lugar protegido en la parte alta del camping. Había otras personas, pero no pudieron ayudarnos. Sus caravanas estaban llenas y no tenían sitio para guardar nuestras cosas. Estábamos en un aprieto y no paraba de llover. En un último y desesperado intento, me acerqué a la caravana de una pareja alemana que nos ofrecieron llevar a Vanessa y a Ella hacia Westport, que era mi mayor preocupación. No me apetecía nada subirme a la bici en esas condiciones, pero no quería que Ella pasara más tiempo expuesta a esas condiciones atmosféricas. Las carreteras estaban inundadas, y justo cuando me estaba preparando para salir, Ben y Saskia llegaron al camping. Vanessa y yo casi nos pudimos a llorar. Es difícil explicar nuestro estado de ánimo al verlos. Los besamos como si fuesen familiares a quienes no hubiésemos visto durante años. ¡Una alegría indescriptible! Metimos el equipaje en su caravana y, de camino a Westport, nos dimos cuenta de que hubiera sido un infierno recorrer ese trayecto en bicicleta. La lluvia empeoró al acercarnos a Westport. En la carretera se formaban cascadas por todas partes y había rocas enormes en medio de la calzada… terrible. ¡Bienvenidos a la Isla Sur!

Al llegar a Westport reservamos una habitación en el hostel Trip Inn Backpackers, mientras que Ben y Saskia decidieron seguir en dirección sur. Esperamos que no vayan muy lejos: tal vez necesitemos su ayuda de nuevo…

Estamos a 3 de enero y las condiciones atmosféricas todavía no nos han permitido salir de Westport.

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