Pasamos una noche terrible. No pudimos pegar ojo, porque el tipo de la habitación contigua había estado roncando como un jabalí toda la noche, como si estuviera avisando a otros animales de bellota a no acercarse. En unas cuantas ocasiones me dieron ganas de decirle que se callara, pero me puse los auriculares. Prefiero estar despierto con un sonido de fondo que yo mismo haya elegido, y no con los terribles rugidos de un tipo así.
A las cinco y media de la mañana, Ella comenzó a llorar, porque le picaban las mordeduras de los insectos. Pobrecita, los malditos mosquitos la estaban atormentando. Finalmente pude dormirme, y cuando me desperté, ya eran las nueve y media, demasiado tarde para salir. Decidimos quedarnos, lo cual no fue tan mala idea, ya que podríamos descansar antes de afronta el Haast Pass.
El Haast Pass es es el paso de menor altura de los Alpes del Sur. Aún así, estamos algo nerviosos, puesto que se trata de una subida de 60 km. Los primeros 45 km consisten en una subida gradual hasta Pleasant Flat (algo así como, “Llano Fácil”), y a partir de ahí, imagino que se volverá Awkward Steep (tal vez, “Cuesta Horrible”). ¿Quién puso estos nombres? “Vivo en Pleasant Flat”? No sé si voy a poder arrastrar el carrito hasta la cima, pero lo intentaré. A Vanessa le encanta la montaña, así que cuando yo haya terminado, me la volveré a encontrar tomando café.
No tendremos internet ni cobertura en el móvil hasta Wanaka.
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