domingo, 1 de noviembre de 2009

llegada al Cabo Reinga

El 31 de octubre, Luke, Ellis, Vanessa, Ella y Wouter iniciamos nuestro viaje al Cabo Reinga en un coche repleto con dos bicicletas, dos cochecitos de bebé y todo el equipo que íbamos a necesitar en nuestra travesía desde el Cabo Reinga, en el extremo más septetrional de la Isla Norte, hasta la ciudad de Bluff, en la costa meridional de la Isla Sur. De camino, hicimos una parada en Paihia, donde pasamos la noche, y continuamos a las 10 de la mañana siguiente destino al extremo norte de Aotearoa (Nueva Zelanda en maorí). El trayecto al Cabo Reinga fue más largo de lo que esperábamos, pero finalmente llegamos a la 1 de la tarde.

Al adentrarse en este territorio sagrado de los maorís, el viajero recorre inquieto los últimos 22 kilómetros por carreteras tortuosas que suelen encontrarse en muy mal estado. Durante unos diez kilómetros, el firme no pavimentado nos obliga a circular a una velocidad máxima de 30 km/h y pone a prueba la solidez de las piezas que componen el vehículo y sus ocupantes. Pero cualquier kiwi afirmará en tono tranquilizador: “¡Todo bien. No hay que preocuparse!”. No hay que creerles. No dicen la verdad…

El Cabo Reinga es un paraje natural realmente espectacular. En este punto confluyen el Mar de Tasmania y el Océano Pacífico, y la mezcla de tonos verdes y azulados que se genera resulta increíble. Hay que tomarse el tiempo necesario para asimilar la grandeza del lugar y maravillarse ante las gigantescas dunas de la Costa Occidental, así como los abruptos acantilados de la Costa Oriental.

Nuestra idea inicial era comenzar la travesía en bicicleta desde aquí, pero tuvimos que tomar la decisión de volver a Waitiki y salir desde allí, ya que no hubiéramos podido llegar al camping a tiempo. Nuestra llegada tardía al Cabo Reinga y los cinco kilómetros de carretera por asfaltar hubieran convertido el primer día del trayecto en un auténtico infierno. Así que hicimos trampa. Los sentimos. Poco después montamos la tienda en Waitiki Landing y nos preparamos para comenzar nuestra aventura en bicicleta. El paisaje entre Cabo Reinga y Waitiki Landing es verdaderamente dramático, pero no resulta un lugar fácil para sobrevivir, por lo que la gente del lugar es extraordinariamente amigable y cálida. Es algo que no debéis perderos por nada del mundo.

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