sábado, 21 de noviembre de 2009

Ciudad De Coromandel

Cogimos el ferry desde Auckland hasta la ciudad de Coromandel y al llegar al muelle, Ella no tenía ganas de meterse en el carrito, así que pasamos tres cuartos de hora viéndola jugar en la playa. Para entonces, Rex, de Forest and Bird, ya había llegado al embarcadero en bicicleta para darnos una calurosa bienvenida. Cuando Ella estuvo lista, recorrimos los 10 km hasta la encantadora ciudad. Brillaba el sol, los bares y cafeterías rebosaban de gente y el camping era perfecto. Un día estupendo.

Rex y Lynette nos acompañaron a unos bellos parajes al norte de Coromandel: playas espectaculares con vistas increíbles. Sin embargo, lo que más nos impresionó fue la senda Kauri Grove Walk. La pista se abre camino a través de un exhuberante bosque lleno de especies de árboles autóctonos. Los miembros de Forest and Bird han realizado una gran tarea de replantación y repoblación forestal en Kauri.

La zona de Coromandel necesita voluntarios para que F&B siga funcionando con éxito, así que todo aquellos que estéis pensando en colaborar en la recuperación del entorno natural, ¡poneos en contacto con Forest and Bird!

Nos habían dicho que el punto más septentrional de la península es de una enorme belleza y que allí se está llevando a cabo un importante proyecto en las montañas Moehau, pero, como ya nos ha ocurrido en este viaje a través de Nueva Zelanda, es imposible abarcarlo todo y no pudimos ir. Empezábamos a olvidar que hemos venido a recorrer el país en bicicleta. Finalmente, habremos visto mucho más que la mayoría de turistas que viajan en caravana, pero la bicicleta también nos impone de vez en cuando sus restricciones.

Desde la tienda de campaña veíamos la carretera que sale de Coromandel y comenzamos a temblar ¡vaya cuesta! Yo no podía apartar la vista de aquella carretera, mientras pensaba que era inevitable tener que recorrer ese tramo. Vanessa pensaba que era lo más estúpido que haría en la vida. ¡Deja de mirarla! Por otra parte, Rex nos había hablado de una ruta alternativa: la infame pista 309, un camino por asfaltar que se tragaba a los ciclistas. Rex ya nos había advertido de que se trataba de una empinada rampa que no sería fácil de superar arrastrando los carros por la gravilla. ¿Qué íbamos a hacer? Ya lo decidiríamos al día siguiente.

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