Esta mañana me acerqué al parque Redwoods a probar sus famosas pistas para mountain bike. Algunos llaman al parque el Disneyland de los ciclistas de montaña y, después de haberte deslizado por unas cuantas pistas, es fácil adivinar por qué.
Existen numerosas pistas que están divididas por nivel de dificultad (muy fácil a muy difícil). Aunque no hay que subir largas rampas empinadas, el circuito resulta agotador y después de tres horas, estaba rendido. Comencé por los niveles intermedios de dificultad y poco a poco fui metiéndome en pistas más complicadas, pero tuve que soltar el manillar en más de una ocasión. Algunas partes son para maníacos suicidas y yo no tenía ninguna intención de romperme la espalda allí. Una de las pistas más difíciles se llama “Rockdrop” (el salto de la roca). Me acerqué y no pude entender cómo la gente podía lanzarse desde esta piedra, una locura. Por otra parte, hay pistas para pricipiantes que todo el mundo puede disfrutar. Me pareció una muy buena iniciativa y pasé un buen rato, tanto que destrocé mis zapatillas y tuve que comprar otro par.
Llegué justo a tiempo para ir al colegio de Jorg, donde nos habían invitado a dar otra charla. De nuevo, resultó ser una gran experiencia. Los niños hicieron muchas preguntas y pasamos un rato muy gratificante. Espero que hayamos podido transmitirles a algunos niños el mensaje de que montar en bicicleta es una gran idea, te mantiene en forma y es divertido. Cenamos por última vez con nuestros anfitriones y, aunque quedarnos resultaba muy tentador, teníamos que seguir el viaje.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario