domingo, 6 de diciembre de 2009

Rotorua, cuarto día

Hoy esuvimos en Te Puia, una especie de museo al aire libre que contiene pozos de agua caliente, charcas de barro y géiseres, pero sobre todo, se trata de un lugar en el que está muy presente la cultura maorí. La visita al lugar es una manera ideal de aprender cómo era Nueva Zelanda antes de que llegaran los colonizadores y algunos de los atractivos del museo son un poblado maorí, un marae (lugar sagrado), un taller de tallado y una introducción a la historia maorí. Puesto que los maoríes no tenían un lenguaje escrito, las esculturas y tallas resultan fundamentales para entender su historia.

El lugar está rodeado de numerosas charcas de barro, aguas termales y un géiser que vimos en erupción. Resulta inquietante pasearse por una zona plagada de agujeros en la corteza terrestre que expelen todos estos gases y sustancias. Al mismo tiempo, parece increíble que la naturaleza pueda producir estos colores tan intensos en las rocas y el suelo. Los tonos provienen del azufre, alcalinos y otros minerales y elementos químicos que salen a la superficie a causa de la actividad interna de la Tierra.

Volvimos en autobús a la ciudad, dimos un paseo por los Government Gardens y visitamos el museo, que se encuentra en el interior de un bello edificio colonial que merece una visita.

Después de un día tan largo y de tanta actividad, tuvimos el final perfecto: otra gran cena con nuestros anfitriones.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario