jueves, 3 de diciembre de 2009

De Okoroire to Rotorua

El tiempo esta mañana no tenía mal aspecto y salimos bastante entusiasmados. La pintoresca carretera que va desde Okoroire hasta la autopista pasa junto a un campo de golf y unos atractivos parajes rurales. Sin embargo, al llegar a la autopista, todo cambió. Estas calzadas anchas están diseñadas para automóviles y camiones que circulan a mucha velocidad. Las cunetas se limpian para aumentar la visibilidad y, al mismo tiempo, evitar que caigan objetos en el asfalto. Perfecto si viajas en coche, pero terrible si estás montado en una bicicleta. Las carreteras más estrechas te permiten estar en contacto con la naturaleza, mientras estas autopistas son para conducir a gran velocidad.

De nuevo, a Vanessa no le preocupa demasiado la situación, pero yo no soporto pedalear en estas vías. No entiendo cómo podemos disfrutar del viaje cuando tenemos automóviles y camiones que nos adelantan a 100 km/h. Me pone nervioso.

La autopista 5 a Rotorua es una pendiente larga y gradual. Cuando se llega a la parte más alta, sigue subiendo y bajando hasta que llega la auténtica bajada. Todavía estábamos en la zona ondulada cuando empezó a llover con intensidad. Buscamos refugio y encontramos una granja. Pensábamos que estaba abandonada, pero vimos a algunas personas a quienes pareció no molestarles demasiado que nos refugiásemos, aunque no se mostraron dispuestos a socializar. Ningún problema. Cuando llegamos a Rotorua estábamos rendidos, empapados, nerviosos y enfadados por el número de conductores que nos adelantaron guandando muy poca distancia de seguridad. Ya he tenido bastantes autopistas. No me está gustando nada.

Rápidamente encontramos un camping y alquilamos una cabaña. La lluvia caía con intensidad y nos decantamos por el lujo. ¡La cabaña estaba equipada con cama doble, cocina y televisor!

Rotorua es un lugar extraño. Por todas partes se ven indicios de actividad volcánica y térmica. Justo en el camping, a tan solo 10 metros de nuestra cabaña, hay un agujero en el suelo en el que se puede ver el barro borbotar envuelto en una cortina de vapor. No sé muy bien qué pensar de este fenómeno. ¿Se puede respirar este vapor? ¿A qué temperatura estará? ¿De dónde viene y por qué se produce? Tal vez el suelo se desplome en cualquier momento y nos achicharremos en unos segundos. En lugar de correr, haremos como los kiwis, nos relajaremos y diremos "good as gold" (¡buenísimo!).


No hay comentarios.:

Publicar un comentario