miércoles, 9 de diciembre de 2009

Del valle Waikite a Golden Springs

Aún no habíamos salido del camping, cuando la carretera comenzó a empinarse. Una pendiente tan inclinada nada más comenzar el día fue todo un shock. Sin duda, ha sido la peor pendiente que nos hemos encontrado hasta el momento.

Vanessa se bajó inmediatamente de la bicicleta y yo intenté seguir un poco más, pero era imposible. Empujé la bicicleta hasta un rellano y volví a ayudar a Vanessa a arrastrar la suya. Tardamos unos 30 minutos y consuminos unas cuantas barritas energéticas para recorrer solo tres kilómetros. Al coronar esta impresionante subida fuimos recompensados con una bajada gradual y unas vistas espectaculares. El descenso continuaba hasta llegar a la autopista, pero nos desviamos por una carretera secundaria hasta Waiotapu, un lugar conocido por unos lagos con tonos espectaculares. Pagamos los 30 dólares de entrada y caminamos por uno de los paisajes más extraños que nos hemos encontrado jamás.

La diversión se acabó cuando tuvimos que volver a entrar en la autopista, de nuevo entre esos horribles camiones y conductores desconsiderados que adelantan a enorme velocidad. Sinceramente, me estoy hartando de estas carreteras. Por suerte, pudimos salir de la autopista y entrar en una vía secundaria hasta Reporoa, donde, según el mapa, debía de haber un camping. De nuevo el mapa nos falló y tuvimos que volver a la autopista hacia Golden Springs.

Sin tratar de ser un pelmazo con respecto a este asunto, vuelvo a expresar mi total indignación con las autopistas de Nueva Zelanda. ¿Quién va a querer montar en bici por placer aquí? En lugar de disfrutar del paisaje, estás continuamente preocupado por los coches y camiones que se acercan a una velocidad infernal. Cada vez que oigo que se acerca un camión, cruzo los dedos esperando que no haya un coche detrás que no nos vea. Es una auténtica locura.

El camping de Golden Springs no está en muy buenas condiciones, pero logramos encontrar un buen lugar para montar la tienda. Hoy hacía un calor terrible. La hierba estaba cubierta de polen y parecía una alfombra blanca, así que nos divertimos un rato haciendo volar el polen. ¡Ya ha llegado la navidad! Aunque el polen dentro de la tienda no resulta tan gracioso, se mete en todas partes.

Aquí también había un arroyo de aguas termales a 40 ºC, así que nos sentamos en el agua para darnos un baño. El supermercado de Golden Springs está lleno de telas de araña y no pudimos comprar nada. Los dueños del camping nos vendieron huevos, pan, brócoli, dos patatas y arroz. Con todo esto nos preparamos una cena estupenda.

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