martes, 8 de diciembre de 2009

De Rotorua al valle Waikite

No fue fácil salir esta mañana de Rotorua. Al final, nos quedamos cinco días, a causa del mal tiempo y la reparación de la bicicleta, pero estuvimos todo el tiempo ocupados, porque hay muchas cosas que hacer en esta encantadora ciudad. Hemos visto charcas de barro, géiseres, aguas termales, bailes y cantos maoríes, el valle Paradise, el maravilloso parque para mountainbikes Redwoods, los jardines y el museo nacional, las cataratas Okere…

Además de toda la lista anterior, la hospitalidad de nuestros amigos locales de Forest and Bird y la increíble experiencia de hablar con los niños sobre nuestro viaje hicieron que pasaramos unos días inolvidables. Ella lo pasó en grande en Rotorua. Se convirtió en la estrella en los dos colegios, encontró en Jorg al amigo perfecto en casa de nuestros anfitriones y Rotorua debe haber sido un patio de recreo más grande que toda España. Incluso durante los bailes y cantos maoríes se divirtió como nadie. Cuando los hombres representaron la danza de guerra llamada Haka, Ella no se asustó en absoluto y comenzó a sacar la lengua también.

Dejamos atrás el valle Paradise con un sol espléndido. Seguimos por la carretera principal durante unos 15 km y nos desviamos por vías secundarias hasta el valle Waikite. Las carreteas se volvieron estrechas y sinuosas y se abrían paso a través de verdes colinas. Vanessa volaba y yo no podía mantener su ritmo. Llegamos a una subida gradual en la que finalmente pude alcanzarla, pero ya estaba preparando la comida dejado de un enorme pino en el jardín de una granja. Hacía mucho calor. Se acercó un perro para intentar llevarse algo de nuestra comida, pero Ella no lo permitió. Según el mapa, teníamos un camping cerca, pero al llegar al cruce donde se suponía que lo encontraríamos, no había nada. Continuamos durante unos 5 km más y allí estaba, Waikite Valley Campsite. El sol ya nos estaba achicharrando y se nos ocurrió montar la tienda, a unos cinco metros de un arroyo con el agua a 97ºC. Las instalaciones de este pequeño camping son increíbles. Hay unas ocho piscinas de agua caliente con temperaturas entre los 27 y los 42ºC. El agua caliente que fluye del arroyo se ha desviado a una cascada artificial que sirve para enfriar el agua. Antes de entrar en las piscinas, el agua se enfría y a continuación entra en la primera piscina, la más caliente. Se trata de un lugar extraordinario, todo un paraíso desconocido. A Ella no la podíamos sacar de las piscinas.





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